Autocrítica y vejez mal llevada.

Hoy precisamente, paseando por el centro de Valencia, pasé cerca de una cancha donde unos chiquillos jugaban compulsivamente a futbol sala, al principio pensé que era una pachanga libre de competitividad, pero al ver al árbitro he constatado que era un partidillo oficial, posiblemente de alguna liga escolar municipal. Inevitablemente han venido a mi mente los recuerdos de cuando yo mismo era ese chaval que corría la banda, regateaba y marcaba goles; incansable y luchador. Conviene tener memoria, porque todo esto es parte del pasado; son días que no volverán. Ahora no soy capaz de pegar una carrera sin ahogarme.

Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre ello, mientras finiquitaba el paseo, por las gélidas calles de Valencia (al menos hoy sí hace frio). Cada época tiene sus cosas; si la juventud es ímpetu, la vejez debe ser reposo, y el espacio existente entre ambas debe ser una gradual transición entre ambas. En este sentido cada cuerpo, cada ser debe marcar sus ritmos, pero debe ser consciente de que dicha evolución debe ser acompasada con la de nuestros iguales; so pena de abandono y soledad. Igual de ridiculo es el joven excesivamente prudente como el viejo impulsivo.

La velocidad de antaño se ha convertido en paulatina moderación; la fuerza perdida en razón fundamentada y la inconsciencia pérdida en cabal juicio hallado.

No obstante siempre quedan ramalazos de juventud, ramalazos que no llegan siempre oportunos, mas bien lo contrario, llegan de manera facil y vacia, y casi siempre, por falta de costumbre, acaban haciendonos pasar por el más estrepitoso ridiculo: lo que eran seis copas y llegar achispadito, ahora es una cogorza del carajo, lo que era un exitoso coito ahora es un mediocre aprobado, y así con casi todo. No hay nada malo en reconocer que ya no llegamos a ciertas cosas, enorgullécete, llegas a las más importantes.

Pero todo no esta perdido; el truco descansa en la evolución, si, si, en la evolución. Si dicha maduración se logra hacer sin estridentes sobresaltos y con una tranquila línea claramente marcada, el futuro nos deparaá una feliz madurez; en este sentido, lo que antes eran tres cubatas, ahora puede convertirse en un Cardhu, por ejemplo. Tan solo es cuestión de encontrar aquellas cosas que pueden hacernos disfrutar.

Más calidad y menos cantidad.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

© Copyright GENT DE L'ELIANA . All Rights Reserved.

Designed by TemplateWorld and sponsored by SmashingMagazine

Blogger Template created by Deluxe Templates